
Restaurante abQ Loja [Granada]
Un pabellón ligero de luz, sombra y materia, abierto a la terraza y al paisaje.
Situación:
Loja, Granada
Superficie:
S. Parcela : 8304 m2 S. Construida: 565 m2
Año:
2020
Promotor:
Grupo Abades
Constructora:
Los Cano siglo XXI
Colaboradores: Ingeniero Industrial: Manuel Astorga Siles
Proyectar equivale a relacionar: conectar historias, formas, materiales, necesidades y conceptos hasta capturarlos y convertirlos en materia. El restaurante abQ se sitúa en una de las entradas a Loja, entre el Polígono Industrial Manzanil y las huertas del Batán, al margen de la antigua Nacional. Un lugar de tránsito y memoria; una frontera clara entre lo industrial, la circulación y el paisaje cercano.
El edificio nace como pieza charnela entre esos mundos. La arquitectura, silenciosa, se construye aquí con luz, escala y materialidad: un volumen de menor altura, asociado a lo doméstico y lo agrícola —blanco, arena y celosía cerámica— recoge el acceso, baños y la zona de servicio y cocina, protegido por una cubierta invertida que reduce la altura y refuerza la sensación de ligereza. En contraste, un segundo cuerpo, más alto y a un agua, acoge el salón: un espacio acristalado que se abre hacia la terraza y los árboles.
Sobre ambos aparece una tercera presencia: una cubierta exterior de zinc, metálica y contundente, generada como un plano doblado que forma techo y “pata” hasta apoyar en el suelo. Un caparazón que abriga y unifica las dos piezas, y que por geometría y material evoca las siluetas de las naves industriales. El exterior se organiza en distintos ambientes donde la vegetación gana peso —terraza frontal, cenadores, zona de DJ y barra al aire libre— con blancos, cerámica natural y verdes, tamizados por la celosía y los árboles, y acompañados por el sonido del agua.





La celosía cerámica
No es un recurso decorativo: es la firma del edificio. Filtra el sol duro de la vega, da espesor a los límites y construye una sombra habitable que cambia a lo largo del día.
Entre la carretera y las huertas, su trama hace de bisagra: protege, orienta y deja entrever. Una piel que une lo agrícola (tierra, barro, cal) con lo contemporáneo, sin perder la precisión.



El patio nace de una decisión previa: conservar el árbol. Era una preexistencia que merecía quedarse, y a partir de él se organiza un vacío que da sentido al conjunto.
Es el contraplano del exterior: un lugar de pausa dentro de un edificio pensado para el tránsito. La luz entra medida, rebota en lo blanco y convierte el recorrido en un tiempo más lento. El árbol —ya existente— fija la escala, da calma, y hace que el restaurante tenga un centro silencioso, casi doméstico.




Alzados. Dos alzados para leer el gesto: un plano doblado que abriga y una envolvente cerámica que filtra la luz.


Render vs construido. Del dibujo a la obra, la intención se mantiene: luz filtrada, escala contenida y un gesto único que cose el lugar. La comparación no es estética: es de intención.


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